...exterminio
El disparo fue limpio, impecable, certero. Tanto humeaba la boquilla del rifle como el pecho de Baloo, separados por una distancia de 650 metros, los mismos que el proyectil NOSLER con cargas Santa Bárbara había cruzado implacable en 0.74 segundos.
Los otros miembros de la clica se dispersaban buscando un refugio, suspendiendo en desparpajo el ritual esquinero. Baloo convulsionaba mientras se ahogaba en su propia sangre, la cual era del mismo color que la derramada por las 11 víctimas previas del pandillero. “Ya me adelanté un equipo entero”, se ufanaba, “ahora voy a talonear la banca”. Aquel impresionante record lo había convertido en un líder respetado y temido…y como había disfrutado esa sensación de poder.
Rubén García había crecido expuesto a la ley de las calles. Su padre había muerto durante la ofensiva guerrillera de 1989, cuando Rubén solo tenía 6 años. Desde entonces, su madre se vio en la necesidad de asumir la responsabilidad absoluta del hogar, debiendo salir a trabajar por largas jornadas, las que le impedían conocer y corregir las actitudes y patrones que sus tres hijos estaban adquiriendo. Cuando quiso regresar a su hijo mayor al camino, nada quedaba de Rubén García. El tipo grande y corpulento de mirada altanera y agresiva, ahora conocido en el barrio como “Baloo”, ya era toda una celebridad criminal.
Hijo de la guerra, huérfano de la paz, marginado social, arrimado del antisistema, ahijado de los organismos pro-derechos humanos, protegido de la justicia que le quitamos a otros, hijo de crianza de la ley del mas fuerte en las calles, beneficiario de la ley del mas débil en los escritorios.
Que difícil le era ganarse el sustento por las buenas, que fácil se conseguía todo en las calles. Que emocionante apostarse la vida en el barrio, cuanta seguridad le transmitía la mara. Cuanto orgullo le provocaba mostrar esos grandes y dolorosos tatuajes, los mismos que trascendieron la dermis y epidermis, hasta grabarse en el tuétano. Que remunerador le resultaba hacer mil y un señales, ser entendido y obtener respuesta. Que satisfactorio imponerse sobre el enemigo y ser respetado. Ese respeto lo había obtenido hundiendo el filo, disparando a sangre fría, desmembrando rivales o desarmando cráneos a fuerza de golpes.
Ni siquiera hacía falta pertenecer a una pandilla rival para ser objeto de su enfermiza violencia. Bastaba con no pagarle el impuesto exigido en el barrio, en el bus, en la escuela, en la ruta de reparto o en el negocio.
El y todos los demás animales de su calaña ya han tenido al país entero secuestrado por demasiado tiempo. Ahora yace agonizante.
"Difícilmente te hubieras rehabilitado" pensaba el tipo que había apretado el gatillo. "Y como no tengo manera de distinguir entre buenos y malos, es mejor que los distinga San Pedro", concluyó.
El verdugo detrás del rifle Remington 700 aun observaba a través de la mira telescópica. Desde su posición vio llegar a doña Tulita García, quien corría desesperada hasta el sitio donde su hijo derramaba sus últimas gotas de vida. Ella también experimentaba una suerte de agonía. Estoy seguro que al mismo tiempo que con sus lágrimas descargaba su profundo dolor, también hubiera querido lavar la sangre de Rubén, acaso las manchas de otra sangre de las manos de su hijo, buscando para él alguna forma de redención.
“Llórelo señora, llórelo de una vez y para siempre. Es preferible que sufra hoy, pero que ya descanse de esa pena”, decía para sí el sniper mientras recogía su equipo y se disponía a marcharse. “Eso de no saber en que vueltas anda, de no poder impedir que siga haciendo fechorías, asaltando, extorsionando, violando y matando gente, de pasar los días y las noches con la incertidumbre de que vaya a prisión o se lo maten, eso se acaba hoy”…
- Metallica - ...And Justice for All
- Judas Priest - Screaming for Vengeance
- Yngwie Malmsteen - Vengeance
- Sentenced - Vengeance is Mine
- The Haunted - Bullet Hole

20 de abril de 2008 23:15
...!!!