Google+ 5 canciones sobre...: agosto 2009

agosto 28, 2009

...karma

No creo en el karma.
Por supuesto que creo en causa y efecto, acción y reacción, estímulo y respuesta; mas no me convence la teoría de que exista una suerte de contador universal que registre todas nuestras acciones (buenas y malas) como si fueran cargos y abonos, para darnos alguna vez en la vida el pago proporcional por cada una de ellas. Me parece mas bien un delirio provocado por la necesidad de darle a nuestra absurda existencia un mínimo sentido de justicia que (por las evidencias) no parece tener. Entiendo el karma como un ilusorio afán de darle significado al sufrimiento y justificación a las penas.

Decir que "el que a hierro mata, a hierro muere", es probablemente cierto en el sentido de que un delincuente violento tiene mayores posibilidades de morir en un hecho de violencia. Pero eso contrasta con la realidad de un país en el que más de diez personas son asesinadas a diario, siendo la mayoría de ellos gente de trabajo, de familia, de fe y de buenos motivos. En esencia buenas personas, al margen de su naturaleza humana imperfecta y errática.

Demasiadas veces he visto a buenas personas padecer sufrimientos indecibles, morir de maneras trágicas o sufrir largas agonías. Tantas otras he visto a verdaderos maleantes y gusanos inmorales vivir vidas plenas y morir de muerte natural con poco o ningún sufrimiento. Para muestra un botón, extractando el artículo redactado por Carlos Manuel Sánchez.

Algunos dicen que murió en Egipto en 1992, otros que falleció en Argentina en 1993, pero su cuerpo y su tumba nunca han sido encontrados. A estas alturas, Aribert Heim probablemente tenga 95 años de edad y 47 huyendo de la justicia.

Alto y saludable, de joven fue un excelente patinador y jugó al hockey sobre hielo en la selección austríaca. Estudió Medicina y quizá no fuera un buen médico, pero nadie puede reprocharle que no tratase con "exquisita cortesía" a sus pacientes. En el campo de concentración de Mauthausen dejó un recuerdo imborrable: era la amabilidad en persona. “No se preocupe, no le dolerá”, solía decir. La jeringuilla solía contener benceno, un potente combustible para aviones. El doctor Heim cronometraba la agonía de sus pacientes, observaba los estertores y anotaba en su cuaderno el número de convulsiones. Siempre con la sonrisa a flor de labios, siempre amable.

Hoy día debe ser un viejecito encantador. La policía alemana ha sospechado por mucho tiempo que lleva años viviendo cómodamente en España, tomando el sol en la piscina de algún chalé de cualquier urbanización, comiendo paella, bebiendo horchata, disfrutando del mar, de la suavidad del clima, veraneando a perpetuidad.

Este anciano pulcro, puntual y bien vestido, es el segundo criminal nazi más buscado del mundo. Sus experimentos en Mauthausen, el matadero tirolés ubicado en un paisaje de postal, son de un sadismo tan cruel que resultarían inverosímiles si no fuera por su registro minucioso, detallado y rutinario. Cosas de la burocracia germana, tan eficiente. Detalla por ejemplo, el procedimiento de extirpar el apéndice sin anestesia y dejar morir a sus pacientes en la mesa de operaciones. Con su eterna sonrisa y su cronómetro Zeiss en el bolsillo, amputaba piernas y brazos y cronometraba el tiempo que tardaban en desangrarse sus víctimas.

La policía alemana ha puesto precio a su cabeza: 130,000 euros por cualquier revelación sobre su paradero. Y no hay que ser Sherlock Holmes para acotar la zona de búsqueda a la costa levantina, así que los agentes alemanes pidieron la colaboración de sus homólogos españoles. La Brigada Central de Crimen Organizado recibió una comisión rogatoria internacional de las autoridades de Baden-Baden encaminadas a su detención. El Grupo de Localización de Fugitivos comenzó a trabajar en 2005 con la información proporcionada por la policía alemana y aun hay un grupo de agentes dedicado a la caza de Heim.

Que está en España es algo más que una intuición. Los investigadores alemanes basan sus sospechas en los envíos de dinero que su familia comenzó a realizar a partir del año 2000 a una entidad bancaria alicantina. Hasta finales del año 2003 le mandaron un total de 180,000 euros. La policía española ha rastreado en residencias de ancianos y urbanizaciones de Calpe y Denia. Y debe estar vivo, pues sus parientes no han reclamado el dinero de sus cuentas. Y tampoco han hecho público un certificado de defunción. Pero el Centro Simon Wiesenthal, una agencia judía de cazadores de nazis, teme que el pájaro pueda haber volado, alertado por la polvareda mediática. “¿A quién se le ocurre filtrar a la prensa que se le está buscando antes de atraparlo?”, se desespera Efraim Zuroff desde su oficina en Jerusalén.

Heim no es el único nazi que eligió la Costa Blanca como madriguera. Martin Bormann, el brazo derecho de Hitler, llegó a Denia en 1946. Desde allí se trasladó a Galicia, donde embarcó en un submarino con destino a Sudamérica. Otto Skorzeny, ex coronel de las SS que en 1943 dirigió la operación de comandos que liberó a Mussolini, también se dejó caer por esta localidad mediterránea. Skorzeny, un aventurero con proyectos delirantes, convenció a Carrero Blanco para formar brigadas anticomunistas con base en España. Gerhard Bremer, ex miembro de la guardia personal de Hitler, se transformó en un respetado promotor urbanístico. Una bandera con la cruz gamada ondeaba en su terraza y celebraba por todo lo alto el 20 de abril, fecha del nacimiento de Hitler. ¿Y qué decir de Antton Galler? Era un tipo apacible que paseaba todos los días con su perro por las calles de este antiguo pueblo de pescadores. Pocos sabían que fue comandante de un batallón de las Waffen-SS que masacró a 400 civiles, en su mayoría mujeres y niños, en los Alpes italianos. Galler murió hace diez años y sus restos descansan en paz en un nicho del cementerio de Denia. El pueblo donde ha descansado en vida Aribert Heim.

¿Y el karma? Bien gracias. Se le encuentra muchas veces en la mente de cada ansioso iluso. Luego se pierde de nuevo en la maldad cotidiana, en el flagelo, en la indiferencia, en el abandono y en el olvido, acaso en las páginas de algún informe, de alguna comisión, de alguna verdad...de algún país no tan lejano.

Esta mañana, al detenerme en un semáforo, observé el perfil del conductor del vehículo en el otro carril. Su protuberante labio inferior me hizo recordar a Benjamin Buford "Bubba", el socio de Forrest Gump en el negocio de camarones Bubba Gump. "Se ve como si lo hubiese picado una abeja", pensé de manera burlona. En ese preciso momento, una abeja entró rápidamente a mi carro hasta posarse en mi cuello. 
No creo en el karma...pero confieso que dudé por un momento.
Radiohead - Karma Police
Charlie Garcia - El Karma de Vivir al Sur
David Bowie - Karma Man
U2 - Instant Karma
Journey - Karma

agosto 08, 2009

...la boda de Don Bonella


En estos tiempos de AH1N1, cambios políticos, Internet dedicado de alta velocidad, modernos dispositivos móviles, virulentas redes sociales, crisis económica galopante, intentos de integración regional, incesantes intercambios y peculiares relaciones simbióticas, es inevitable que cada individuo se convierta en una ensalada de cultura pop contemporánea, lo que sin duda termina por manifestarse en múltiples aspectos de la vida de las personas. 

Puesto que esta es una tendencia que se ha ido marcando desde hace algunos años, se me vino a la mente la ocasión hace cuatro agostos, cuando pude atestiguar de primera mano la celebración de lo que entonces di en llamar "una boda globalizada".

En un marco donde se contó con la presencia de elegantes damas de honor tecnologizadas con aparatos de walkie talkie para comunicarse entre sí, un ingreso nupcial en un convertible tipo Malibú de los años 50, una pieza introductoria de Louis Armstrong al mejor estilo de una historia de Disney (“What a Wonderful World”), salsa picante y aderezos mexicanos en la cena y merengue dominicano de Chichi Peralta en el baile, cada uno de los invitados de la también muy variada asistencia, pudo ser testigo de cómo Claudia Rivas se unía de manera irreversible, inapelable e irremediable con Álvaro Bonilla, a quien tengo el gusto de conocer desde 1999 y que desde ese 9 de Agosto se convirtió en “Don Bonella”, un hombre de familia. 

Recuerdo que fue una tarde de sábado de Noviembre de 1999, cuando durante una de mis interminables jornadas en el que era mi empleo por aquellos días, me interrumpió un chirivisco de más de 1.80 de estatura. Aunque tenia el pelo corto, se había dejado una mecha larga que le caía como si fuera moco de chompipe. Usaba unos jeans flojos de esos en los que parece caber hasta un inodoro o una caja fuerte, y andaba una réplica del jersey de la selección argentina de fútbol. El bigote ralo denotaba sus aproximados 16 años. "¿Le puedo dejar estas afiliaciones?" -me dijo- "vengo de la despensa de la 75, y Don Edgar me pidió que se las pasara dejando, pero ya se fue." Hacía solo unos días que Álvaro había sido contratado para la afiliación de clientes. El Edgar al que se refería, un personaje salido de una caricatura a quien reportaban todos los afiliadores, era su jefe inmediato.

En Enero de 2000, Álvaro pasó a formar parte del departamento de informática, encargado de la transmisión de los POS distribuidos por todos los establecimientos. Fue entonces que empezamos a conocer mejor al pintoresco personaje idealista de buenos motivos que camina despistado por la vida, como si viviera en un mundo paralelo. El mismo Álvaro confiado que se duerme en cualquier bus, en cualquier ruta, a cualquier hora y que una vez despertó en Huizúcar al final de un trayecto. Aquel al que le repusimos 4 veces el carné de la empresa que siempre perdía, hasta que desistimos. El mismo que sugirió que le compráramos un monociclo para desplazarse por su ruta de transmisión.

Una cosa que siempre nos resultó admirable fue que pese a los años de múltiples intentos y argumentos, jamás pudimos hacer que Álvaro se bebiera ni un solo trago de licor o de café, fiel a su formación religiosa; aun cuando nunca dejó de participar en cualesquier actividad que organizáramos, así le tocara dormirse en el carro mientras los demás hacíamos y deshacíamos a lo largo y ancho del San Salvador nocturno. 

Tiempo después, Álvaro se fue de la empresa para cumplir con una misión de 2 años asignada por su iglesia. A su regreso, se incorporó de nuevo a la compañía, esta vez en el área de servicio al cliente. Ahí tuvimos ocasión de conocer una nueva faceta de Álvaro, la del veterano de la misión, con la conciencia social agudizada por su experiencia en medios precarios, preocupado por la política y la vida de nación, orientado a convertirse en un empresario independiente en el mediano-corto plazo. Sin embargo, el sello de despiste seguía intacto, y no era raro escucharlo preguntar sin reparos la vida y milagro de cada cliente que le tocara atender. En otras ocasiones, lo escuchamos opinar sobre política, como cuando atendió a Hermann Bruch e intercambió puntos de vista con él con la misma actitud astronáutica. 

Pero como la vida está llena de sorpresas, una tarde a la hora de la salida me encontré con que Álvaro me estaba presentando a su novia. ¿Álvaro con novia? ¡Pero si siempre se ponía nervioso al hablar con una mujer que le gustara! Me parecía evidente que Claudia debía ser una muchacha con mucha iniciativa. Y de ahí en más, hablar de compromiso y matrimonio fue un tobogán. Que si era muy pronto o no, era un tema de opiniones. Lo que si era cierto es que parecíamos más tensos y preocupados todos los demás, sobre todo yo, que estaba en el otro extremo, a la edad de Papachús y todavía “chúcaro”, sin intenciones de perder el invicto, la libertad ni la soberanía. Incluso el viejo Rodolfo comentaba: “Lo que es la vida, uno queriendo salirse y este bicho queriendo entrar”. 

La fecha del 19 de Agosto estaba definida desde hacía varios meses (todo el tiempo que Álvaro se pasó escuchando centenares de veces las mismas canciones de Maroon 5 y La Quinta Estación); y aunque ya se acercaba el día, aun no recibíamos la invitación, lo que nos llevó a pensar que Álvaro temía que no nos fuéramos a portar bien, y no quería exponer su gran día a la influencia mundanal de un grupo de descosidos de actitud irreverente y conducta transgresora. La duda se despejó una semana antes de la boda, cuando Álvaro nos hizo entrega de un simpático “mini-costal”, el cual contenía la invitación y unas fotografías. 

Contando con solo una semana, hubo que correr a la mesa de regalos que había dispuesta para los futuros esposos en un elegante almacén en el nuevo Multiplaza. Después de comprobar que el criterio acerca de lo que una pareja necesita para empezar sólo se adquiere hasta que ya están terminando, decidí armarles yo mismo un paquete. Al fin y al cabo, su mesa de regalos se formaba de una típica lista de sugerencias de dos futuros casados que aun piensan como solteros, aunque nadie cuestionaba su esmero y compromiso en el proceso de ser “cada vez menos vos, cada vez menos yo, y cada vez más nosotros”. 

Y llegó el gran día. Disfrazados para la ocasión, nos convertimos en testigos de cómo Don Bonella daba el primer paso en la consecución de una familia que ha prometido será numerosa y feliz (y de cómo en otro ataque de despiste mientras llevaba la novia cargada hacia la salida, ¡casi la pone de tranca en la puerta!). Vamos Alvarini, ¡con solo que no perdás los nenes como perdés los documentos! 

Mis palabras en aquel día, mismas que tomé prestadas del guión de Marcelo Piñeiro:


"El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, y eso lo hace libre. Se puede vivir una larga vida sin aprender nada, se puede pasar por el mundo sin agregar o cambiar una pincelada del paisaje. Se puede simplemente no estar vivo, sin estar muerto. Basta con no amar. Nunca, a nada, a nadie. Esa es la única receta infalible para no sufrir. Ustedes están apostando sus vidas a todo lo contrario..." 


Hoy, 4 años después, los felicito por la celebración de un aniversario más de su vida conyugal, la que se antoja larga y feliz, vista su marcada vocación para el matrimonio y la vida de familia. Mientras tanto, desde mi humilde pero gloriosa condición de libertad, rindo homenaje al caído, al tiempo que sigo siendo el último de los forajidos. 

En la lista de hoy, 3 canciones que Alvarini no dejó de escuchar y cantar los meses previos a su boda y 2 canciones que se escucharon el día D:

Maroon 5 - This Love
Maroon 5 - She Will Be Loved
La Quinta Estación - Algo Más
Louis Armstrong - What A Wonderful World
Chichi Peralta - Amor Narcótico