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agosto 08, 2009

...la boda de Don Bonella


En estos tiempos de AH1N1, cambios políticos, Internet dedicado de alta velocidad, modernos dispositivos móviles, virulentas redes sociales, crisis económica galopante, intentos de integración regional, incesantes intercambios y peculiares relaciones simbióticas, es inevitable que cada individuo se convierta en una ensalada de cultura pop contemporánea, lo que sin duda termina por manifestarse en múltiples aspectos de la vida de las personas. 

Puesto que esta es una tendencia que se ha ido marcando desde hace algunos años, se me vino a la mente la ocasión hace cuatro agostos, cuando pude atestiguar de primera mano la celebración de lo que entonces di en llamar "una boda globalizada".

En un marco donde se contó con la presencia de elegantes damas de honor tecnologizadas con aparatos de walkie talkie para comunicarse entre sí, un ingreso nupcial en un convertible tipo Malibú de los años 50, una pieza introductoria de Louis Armstrong al mejor estilo de una historia de Disney (“What a Wonderful World”), salsa picante y aderezos mexicanos en la cena y merengue dominicano de Chichi Peralta en el baile, cada uno de los invitados de la también muy variada asistencia, pudo ser testigo de cómo Claudia Rivas se unía de manera irreversible, inapelable e irremediable con Álvaro Bonilla, a quien tengo el gusto de conocer desde 1999 y que desde ese 9 de Agosto se convirtió en “Don Bonella”, un hombre de familia. 

Recuerdo que fue una tarde de sábado de Noviembre de 1999, cuando durante una de mis interminables jornadas en el que era mi empleo por aquellos días, me interrumpió un chirivisco de más de 1.80 de estatura. Aunque tenia el pelo corto, se había dejado una mecha larga que le caía como si fuera moco de chompipe. Usaba unos jeans flojos de esos en los que parece caber hasta un inodoro o una caja fuerte, y andaba una réplica del jersey de la selección argentina de fútbol. El bigote ralo denotaba sus aproximados 16 años. "¿Le puedo dejar estas afiliaciones?" -me dijo- "vengo de la despensa de la 75, y Don Edgar me pidió que se las pasara dejando, pero ya se fue." Hacía solo unos días que Álvaro había sido contratado para la afiliación de clientes. El Edgar al que se refería, un personaje salido de una caricatura a quien reportaban todos los afiliadores, era su jefe inmediato.

En Enero de 2000, Álvaro pasó a formar parte del departamento de informática, encargado de la transmisión de los POS distribuidos por todos los establecimientos. Fue entonces que empezamos a conocer mejor al pintoresco personaje idealista de buenos motivos que camina despistado por la vida, como si viviera en un mundo paralelo. El mismo Álvaro confiado que se duerme en cualquier bus, en cualquier ruta, a cualquier hora y que una vez despertó en Huizúcar al final de un trayecto. Aquel al que le repusimos 4 veces el carné de la empresa que siempre perdía, hasta que desistimos. El mismo que sugirió que le compráramos un monociclo para desplazarse por su ruta de transmisión.

Una cosa que siempre nos resultó admirable fue que pese a los años de múltiples intentos y argumentos, jamás pudimos hacer que Álvaro se bebiera ni un solo trago de licor o de café, fiel a su formación religiosa; aun cuando nunca dejó de participar en cualesquier actividad que organizáramos, así le tocara dormirse en el carro mientras los demás hacíamos y deshacíamos a lo largo y ancho del San Salvador nocturno. 

Tiempo después, Álvaro se fue de la empresa para cumplir con una misión de 2 años asignada por su iglesia. A su regreso, se incorporó de nuevo a la compañía, esta vez en el área de servicio al cliente. Ahí tuvimos ocasión de conocer una nueva faceta de Álvaro, la del veterano de la misión, con la conciencia social agudizada por su experiencia en medios precarios, preocupado por la política y la vida de nación, orientado a convertirse en un empresario independiente en el mediano-corto plazo. Sin embargo, el sello de despiste seguía intacto, y no era raro escucharlo preguntar sin reparos la vida y milagro de cada cliente que le tocara atender. En otras ocasiones, lo escuchamos opinar sobre política, como cuando atendió a Hermann Bruch e intercambió puntos de vista con él con la misma actitud astronáutica. 

Pero como la vida está llena de sorpresas, una tarde a la hora de la salida me encontré con que Álvaro me estaba presentando a su novia. ¿Álvaro con novia? ¡Pero si siempre se ponía nervioso al hablar con una mujer que le gustara! Me parecía evidente que Claudia debía ser una muchacha con mucha iniciativa. Y de ahí en más, hablar de compromiso y matrimonio fue un tobogán. Que si era muy pronto o no, era un tema de opiniones. Lo que si era cierto es que parecíamos más tensos y preocupados todos los demás, sobre todo yo, que estaba en el otro extremo, a la edad de Papachús y todavía “chúcaro”, sin intenciones de perder el invicto, la libertad ni la soberanía. Incluso el viejo Rodolfo comentaba: “Lo que es la vida, uno queriendo salirse y este bicho queriendo entrar”. 

La fecha del 19 de Agosto estaba definida desde hacía varios meses (todo el tiempo que Álvaro se pasó escuchando centenares de veces las mismas canciones de Maroon 5 y La Quinta Estación); y aunque ya se acercaba el día, aun no recibíamos la invitación, lo que nos llevó a pensar que Álvaro temía que no nos fuéramos a portar bien, y no quería exponer su gran día a la influencia mundanal de un grupo de descosidos de actitud irreverente y conducta transgresora. La duda se despejó una semana antes de la boda, cuando Álvaro nos hizo entrega de un simpático “mini-costal”, el cual contenía la invitación y unas fotografías. 

Contando con solo una semana, hubo que correr a la mesa de regalos que había dispuesta para los futuros esposos en un elegante almacén en el nuevo Multiplaza. Después de comprobar que el criterio acerca de lo que una pareja necesita para empezar sólo se adquiere hasta que ya están terminando, decidí armarles yo mismo un paquete. Al fin y al cabo, su mesa de regalos se formaba de una típica lista de sugerencias de dos futuros casados que aun piensan como solteros, aunque nadie cuestionaba su esmero y compromiso en el proceso de ser “cada vez menos vos, cada vez menos yo, y cada vez más nosotros”. 

Y llegó el gran día. Disfrazados para la ocasión, nos convertimos en testigos de cómo Don Bonella daba el primer paso en la consecución de una familia que ha prometido será numerosa y feliz (y de cómo en otro ataque de despiste mientras llevaba la novia cargada hacia la salida, ¡casi la pone de tranca en la puerta!). Vamos Alvarini, ¡con solo que no perdás los nenes como perdés los documentos! 

Mis palabras en aquel día, mismas que tomé prestadas del guión de Marcelo Piñeiro:


"El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, y eso lo hace libre. Se puede vivir una larga vida sin aprender nada, se puede pasar por el mundo sin agregar o cambiar una pincelada del paisaje. Se puede simplemente no estar vivo, sin estar muerto. Basta con no amar. Nunca, a nada, a nadie. Esa es la única receta infalible para no sufrir. Ustedes están apostando sus vidas a todo lo contrario..." 


Hoy, 4 años después, los felicito por la celebración de un aniversario más de su vida conyugal, la que se antoja larga y feliz, vista su marcada vocación para el matrimonio y la vida de familia. Mientras tanto, desde mi humilde pero gloriosa condición de libertad, rindo homenaje al caído, al tiempo que sigo siendo el último de los forajidos. 

En la lista de hoy, 3 canciones que Alvarini no dejó de escuchar y cantar los meses previos a su boda y 2 canciones que se escucharon el día D:

Maroon 5 - This Love
Maroon 5 - She Will Be Loved
La Quinta Estación - Algo Más
Louis Armstrong - What A Wonderful World
Chichi Peralta - Amor Narcótico

7 comentarios:

iba pasando dijo...

No pensaba leer el texto, lo consideré demasiado extenso para lo que se acostumbra en este cuarto oscuro.. pero agarré valor... y está interesante la historia.

Que bueno conocer de personas que si están hechas para hacer familia; no cualquiera!!

En nuestro grupo habemos aun dos forajidos.. pero uno se me está rajando ja ja, veremos que pasa en estos 6 meses restantes.

ALX AND1N0 dijo...

jejejeje...si, la verdad este relato era bastante extenso. Se aprecia el gesto de atreverte a leer en la penumbra.

Y si, definitivamente estoy de acuerdo. Todo mundo se casa y tiene hijos. Tener madera y vocación para hacerlo de manera exitosa...eso es cosa de pocos.

Puedo entender tu caso como uno de los últimos forajidos de tu grupo. Ya pasé por eso de verlos casarse a todos y verme obligado a tratar de encajar en una nueva generación de solteros...y ver como esa nueva generación también se casa...e idem. Esa jodida naturaleza de peludo inconsecuente y niño viejo... :)

Karla Rauda dijo...

Genial!!!!!!!!!!!! Me encantó... y eso que rehuyo de toda boda en cuanto sea posible, no vaya a ser que me arrojen el ramo a drede... y pueda defraudar(DE NUEVO) a las multitudes y no obeder a la maldita suerte y ser forajida tambièn.

Coincidencias, mi mejor amigo tambien se casó un ocho de agosto... el 080808, este año cumplió un año de vida matrimonial y aunque ha sido LA UNICA boda a la que me hubiera apuntado, mi vestido de dama de honor se quedó en Holanda.

Gracias por sacar de una situación incomoda para nosotros (los y las forajidas) sonrisas con tan bella historia con hilarante dosis de sarcasmos.

Mariocopinol dijo...

No hay nada como leer este blog en el reader para evitar quedarme ciego, lastima q para comentar si tengo q entrar!

ALX AND1N0 dijo...

@Karla:
Que bueno que te gustó y que encontraste algo con que identificarte.
Imagino que debió ser un acontecimiento verte entusiasmada con la idea de ser dama de honor :)
En mi caso ya parezco el Charles de Four Weddings and a Funeral, eterno monógamo rotativo que parece irremediablemente destinado a ser el testigo firmante en cada boda, Cantinflas de turno a la hora de dar las palabras y el brindis :)

@SK Mario:
jejejeje Que bueno que tiene el reader my friend, y que la cajita para comentar es igualmente blanca. Por lo demás, creo yo, la musiquita (al igual que tantas otras cosas) se disfruta mejor en lo oscurito... :)

Saludos!

Aniuxa dijo...

Justo el día de este post fui a una boda! De un caracter más internacional... anyway... es siempre admirable ver los compromisos ajenos -porque yo lo siento tan lejano y díficil.

ALX AND1N0 dijo...

@Aniuxa:

Tenes razón, siempre es admirable ver los compromisos ajenos. Cada vez que uno asiste a una boda es como una oportunidad para celebrar que dos se han animado a apostar sus vidas con mucho optimismo... :)