Google+ 5 canciones sobre...: septiembre 2009

septiembre 30, 2009

...Le scaphandre et le papillon

Acabo de darme cuenta de que, aparte de mi ojo, hay dos cosas que no están paralizadas. Mi imaginación, mi memoria. La imaginación y la memoria son los dos únicos medios para escaparme de mi escafandra."
(Jean-Dominique Bauby)
Jean Dominique (Jean-Do para sus amigos), el redactor jefe de la prestigiosa revista francesa "Elle", sufre un discapacitante accidente cerebrovascular, que lo convierte en una mente lúcida cautiva dentro de un cuerpo inerte. Solo después de infinitas horas soñándose prisionero dentro de un traje de buzo y escafandra, perdido en la inmensidad del océano, Jean-Do aprende a resignarse, a no quejarse, a ejercitar lo poco de sí mismo que no se encuentra irremediablemente paralizado: su vista, su oído, su memoria y su imaginación. Estas dos últimas cualidades le permitirán ser libre.

Su rara enfermedad fue bautizada por neurólogos anglosajones como Locked-In Syndrome, el síndrome del encierro en uno mismo. Originada por un accidente vascular o un traumatismo, es un cortocircuito en el tronco cerebral que rompe la comunicación entre el cerebro y las funciones motrices. A él le sobrevino el 8 de diciembre de 1995. Veinte días de coma. Varias semanas semiconsciente. Se despertó en el hospital de Berck, en el norte de Francia. No podía comer ni respirar sin asistencia. Sólo podía mover el párpado izquierdo y apenas el cuello. Una ortofonista le enseñó un alfabeto ordenado por la frecuencia de aparición de las letras. Lo repetía y él parpadeaba en la letra deseada. Un guiño le servía para asentir, dos guiños para decir "no".

Es gracias a ese método y a la paciente ayuda de Claude Mendibil que, letra a letra, palabra a palabra, Jean Do escribirá un majestuoso alegato a favor de la vida. Sí, podemos decir que Jean-Dominique Bauby escribió su libro en el abrir y cerrar de su ojo izquierdo. El libro se titula Le scaphandre et le papillon (La escafandra y la mariposa), una particular perspectiva de la vida desde la coraza que inmovilizó su cuerpo pero no pudo contener el imaginario de un espíritu que aún podía vagabundear. Un relato del mundo hospitalario, las visitas de sus hijos, el ritmo de la luz de un faro próximo, sus recuerdos de viajes, los libros que lamentó no haber podido leer y los que le leyeron, postrado en la inmovilidad.
"Ahora tengo la impresión de que mi vida ha sido una serie de pequeños fracasos: las mujeres que no supe amar; las oportunidades que no supe atrapar; los instantes de felicidad que dejé pasar. Sabía el resultado de la carrera, pero era incapaz de apostar por el ganador. Estaba ciego y sordo o era necesaria la luz de la desgracia para enseñarme mi auténtica naturaleza."
¿Como ser indiferente a semejante declaración? Con esas palabras, Jean-Do me ha golpeado bajo.

Jean-Dominique Bauby, murió a los 44 años de edad en un hospital de París el 9 de marzo de 1997, solo unos 10 días después de la publicación de su libro.

10 años mas tarde, en 2007, uno de los que leyeron el libro, el pintor neoyorquino Julian Schnabel, llevó la historia de Jean-Do al celuloide. La vi en Cinemax hace un par de días y quedé gratamente impresionado. La singular manera de plantear escenas en primera persona, metiéndonos en el cautiverio de la escafandra padecida por Jean-Do, no puede menos que llevar al espectador a experimentar la sofocante y angustiosa impotencia de la claustrofobia provocada por la ausencia del habla y el movimiento. Y sin embargo, no tarda en mostrarnos la belleza del escape onírico, del viaje de la imaginación y del re-descubrimiento de la vida. Jean-Do sueña e imagina, y es la imaginación la que le permite viajar, correr, hablar, tocar, besar y escapar del ahogo del encierro. Sin llegar a ser sensiblera, la historia es en verdad conmovedora.

Me queda la reflexión de que no debiera ser necesario llegar a la extrema situación de Jean-Do para despertar nuestras mentes y dejar volar la imaginación. Cuando se acabe la juventud, y con ella el protagonismo del cuerpo sobre la mente, quedaremos relegados a la prisión del deteriorado habitáculo articulado que llamamos cuerpo. Quizá entonces no tengamos otra cosa que la memoria y la imaginación.

Jean-Dominique Bauby empezó a volar con la imaginación cuando su cuerpo se quedó dormido, y ese vuelo (que me recordó que la existencia va mucho más allá del retorcido concepto del éxito en nuestra sociedad), me lo mostró Schnabel, cuando mi mente viajó con su película...mientras mi cuerpo permanecía inmóvil en mi silla de espectador.

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La lista de hoy, las 8 canciones de la banda sonora de Le scaphandre et le papillon...

1. Charles Trenet - La Mer
2. The Dirtbombs - Chains of Love
3. Tom Waits - All the World Is Green
4. U2 - Ultra Violet (Light My Way)
5. Ultra Orange & Emmanuelle - Don't Kiss Me Goodbye
6. The Velvet Underground - Pale Blue Eyes
7. Joe Strummer and the Mescaleros - Ramshackle Day Parade
8. Paul Cantelon - Theme For the Diving Bell and the Butterfly

septiembre 06, 2009

...prisas


¿Que mi ritmo ralentice,
yo que en mil prisas abundo?
"Odio las prisas", me dice,
"como a nada en este mundo".

Luego la paz del momento,
la bendición de la tregua
desbarata mi argumento;
mis revoluciones mengua.

Escapar es lo que hago
y al mal paso le doy prisa,
apurando en cada trago
el adiós a tu sonrisa.

Porque el tiempo presuroso
se llevó nuestros segundos,
interrumpiendo, alevoso,
la fusión de nuestros mundos.

Ya he pasado media vida
en espiral trepidante
y en tu charla comedida
por fin veo lo importante:

Que las fresas maduran
y las aves regresan (a su tiempo).
Que las piedras ruedan y se juntan,
hoy lo entiendo.
Que al miserable tiempo fugitivo
no podemos retener cautivo.

Ahora no tengo más prisa
por llegar a ningún lado,
cuando vuelva a estar contigo
de seguro habré llegado

Por desafiar a la suerte
tengo prisa y lo confieso,
sólo por volver a verte,
no me odies nunca por eso...

Phil Collins - You Can't Hurry Love
Luis Felipe Barrio - La Prisa
Amaral - Deprisa
Vega - Sin Prisa
Soraya - Un Mundo Sin Prisa