Google+ 5 canciones sobre...: diciembre 2009

diciembre 31, 2009

...abrazos


Oriol Val, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien. Otros médicos que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos. Y así es la cosa...así es la cosa. Por muchas vueltas que le demos al asunto y por muchas palabras que le pongamos, así es la cosa. A eso, así de simple, se reduce todo. Entre dos aleteos, sin más explicación...transcurre el viaje.

(Eduardo Galeano)

Luis Eduardo Aute - Abrázame
Tracy Chapman - Baby Can I Hold You
Thompson Twins - Hold Me Now
Fleetwood Mac - Hold Me
Ray Lamontagne - Hold You In My Arms


diciembre 28, 2009

...seriedad

Cuando el bromista finalmente habló en serio...ya nadie le creyó.

Talk Talk - It's So Serious
Electric Light Orchestra - So Serious
Dan Baird - Seriously Gone
Luther Allison - Serious
Aretha Franklin - Dr. Feelgood (Love is Serious Business)

diciembre 13, 2009

...fiebre en las gradas

Me enamoré del fútbol de la misma manera en que más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traía consigo.

El mismo año que el incomparable Diego Armando Maradona se despedía de manera lamentable de su último mundial de fútbol como jugador, también perdí a mi novia de años, cuando de golpe y porrazo se la llevó otro tipo. Ella me dejó por alguien que ni siquiera la quería, el Diego nos dejó por algo que le hizo demasiado daño.

"Me cortaron las piernas", ¿recuerdan esa frase? Decepcionante manera de iniciar una era nefasta, la de mi vida sin ella y la del fútbol sin el Diego. Y aunque yo supiera muy bien que las dos pérdidas me dolieron de maneras distintas (la abrupta salida del Diego me trajo gran pesar y tristeza, pero no me produjo, por fortuna, los insomnios, las náuseas y la imposible e inconsolable amargura que se tiene a los veintiún años con el corazón destrozado), creo que de alguna extraña forma, el Diego y ella se terminaron por enzarzar y confundir en mi forma de ver las cosas. El Diego y la chica que había perdido me emocionaron los dos durante largo tiempo, de modo que quizá fuera previsible que el fantasma de la una se mezclase con el recuerdo del otro.

Después del retiro del Diego, la selección Argentina vio pasar un largo rosario de números 10, unos competentes y otros no, condenados todos ellos por el mero hecho de no ser la persona que intentaban sustituir. Desde 1994 en adelante, el mítico número fue llevado por jugadores como Simeone, Pandolfi, Ortega, Gallardo, Barros Schelotto, Insúa, Aimar, Riquelme, Tévez o Montenegro. Y yo también viví desde entonces mi propio rosario de relaciones con el sexo opuesto, unas serias y otras no, pero todas marcadas por aquella lacerante experiencia. Infinidad de veces pasé de ser amado a ser odiado, de ser la solución a ser el problema, de ser visto fugazmente por más de alguna trastornada como un semidiós para luego ser eternizado como una basura, que no soy ni una cosa ni la otra. Los paralelismos serían inagotables. Los convulsos y escandalosos episodios de la vida del Diego en aquellos años, fueron cubiertos por todos los medios con sensacionalismo extremo, con devoción o con desprecio, con displicente condescendencia o con imperdonable crueldad.

Pero yo estaba al tanto, cómo no, de que los arranques depresivos, enfermizos y agotadores que tuve durante la primera mitad de los noventa no fueron debidos, claro que no, a Maradona ni a la chica que había perdido. Era algo relacionado con otra cosa, con algo mucho más difícil de entender, con algo que debí llevar dentro de mí durante mucho más tiempo del que llevé conmigo a esas dos personas absolutamente inocentes. Sin embargo, durante esos aterradores bajones pensaba mucho en épocas anteriores, en las últimas veces en que había sido feliz y me había sentido realizado, lleno de energía y optimismo...y tanto el Diego como ella habían sido parte esencial de aquellas épocas. No es que fueran íntegramente responsables de ello, pero estuvieron presentes en mi felicidad, y con eso me fue suficiente para convertir esas dos historias de amor en los dos pilares gemelos sobre los que recaía todo el peso de una etapa muy distinta, encantada.

El 29 de Octubre de 2006 (cuando ya me había acostumbrado a los continuos fracasos de los dieces argentinos en las copas mundiales, y en mi vida sentimental ya se había vuelto más habitual el frío propio que el calor ajeno) volví a ver jugar al gran astro argentino. Se presentó en San Salvador con otros célebres ex-jugadores en su espectáculo itinerante de Showbol.

Fue una extraña noche. Antes del partido me puse nervioso, aunque no como suele ocurrirme antes de los encuentros cruciales; fueron más bien los nervios del antiguo pretendiente que está a punto de embarcarse en una reunión ineludiblemente dolorosa, pero deseada desde hace muchísimo tiempo. Ahí estaba mi ídolo, de nuevo en una cancha de fútbol...pero presto a enfrentarse a ese equipo de azul que representa otro de mis desgarradores martirios: la selección de mi país, El Salvador. De modo que yo viviría la paradoja de disfrutar viéndolo hacer los goles que como salvadoreño también sufriría. Como se ve, casi nunca las reuniones terminan siendo lo que uno ha esperado o imaginado. El Diego jugó en el partido, anotó dos goles, se despidió con un gesto cordial y continuó su gira a la mañana siguiente.

La próxima vez que se le vio en una cancha de fútbol, en uno de esos giros caprichosos de la vida, el Diego estaba en la zona técnica. De cara a un nuevo mundial de fútbol, el que hoy lleva el número 10 en su espalda es Lionel Messi, un pibe extraordinario, un auténtico crack que ya se encargó de regalarnos goles y jugadas que invitan a soñar. ¿Veré por fin a un nuevo 10 argentino alzar victorioso la copa del mundo? ¿Será 2010 el año en que yo destierre a mis fantasmas, a ambos? No lo sé. Nunca antes ella o el diez fueron sustituidos de forma satisfactoria. Solo sé que me encuentro ahora con otras personas, con otras cualidades, con otros sueños y otras oportunidades. No hay mejor manera de afrontar una pérdida y atreverse a creer de nuevo...

(El anterior fragmento es mi patética adaptación libre de "Fever Pitch" de Nick Hornby, a los sucesos y aficiones personales de mi propia absurda existencia).

En la lista de hoy, 5 canciones y un bonus track de 1994, el año en que "nos cortaron las piernas" al Diego y a mí, el mismo de la muerte de Kurt Cobain, del Grammy a la trayectoria de Sinatra, de la victoria de José Cura en el concurso Operalia, de la disolución de Level 42, del multi-platino de Weezer, del lanzamiento del Awake de Dream Theater, del Voodoo Lounge de los Stone y del Four de Blues Traveler.

Level 42 - Leaving Me Now
Blues Traveler - Hook
Weezer - Say It Ain't So
Dream Theater - The Silent Man
The Rolling Stones - Out Of Tears