Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2013

septuagenarios

El hombre se desperezó con lentitud. El intento de dormir una siesta no funcionó; la cintura le dolía cada vez más. Es normal, pensó, hay mucha humedad. Se miró al espejo; le gustaba cómo le habían cortado el pelo. -Papá, ¿tomaste la pastilla para la presión? -No la necesito, mi amor. -Papá… -No la necesito. Si te tranquiliza, la tomo, pero no la necesito. -Me tranquiliza. Tomala. El hombre sonrió y obedeció. Luego se volvió a mirar al espejo. -Andrea, ¿me quedan bien estos pantalones? -Sí, claro. Son más o menos parecidos a los que usás siempre. ¿Pasa algo? -No, nada. El jueves es mi cumpleaños. Esta vez fue Andrea quien sonrió. -Ya sé, papá. Setenta y uno. ¿Es eso lo que te pasa? -No me pasa nada, hija. ¿Estuviste afuera? ¿Hay mucha gente? -Muchísima. Como siempre, o como nunca, no sé. Se abrió la puerta y entró el encargado. -Che, es la hora. Vamos. Andrea abrazó a su padre. Él se miró al espejo por última vez, sacudió la melena leonina, subió el cierre de su

Todos los artistas en 5CS...

Mostrar más